Nepal y trekking Valle Langtang

Llegamos a Syabrubesi después de una breve etapa de 3 horas. Todavía tenía la cabeza inflamada por la picadura de una abeja asiática con muy mala leche, pero me sentía feliz. Ninguno de los contratiempos que nos habían surgido en los últimos 10 días podía eclipsar la satisfacción de haber superado el último tramo de trekking del Valle de Langtang. Bueno, y la tranquilidad de tener a mano una farmacia.

Cuando la idea de un viaje largo empezó a rondar mi cabeza, y sobre todo mi alma, Nepal fue el primer país en la lista. Recuerdo un día caminando por la montaña con mi amiga Mai, con el hermoso horizonte a nuestros pies… ahí lo supe. Katmandú sería una parada obligatoria y el sur de Asia mi primer destino.

 

La magia de las montañas

En determinadas zonas del mundo, siempre en las alturas, sentí una claridad que no puedo explicar, de repente sabía lo que quería y cómo lo quería. Es una energía especial, mágica. En los últimos meses me pasó en Langtang, en la Isla del Sol en Bolivia o en Cuzco. Y creo que los Pirineos también tienen mucho que ver con que Huesca sea, a día de hoy, mi hogar.

El otro día leí un post muy interesante sobre VIAJAR, de Sebastián Defeo. No es el típico artículo donde se ensalzan las innumerables virtudes del que viaja y lo importantísimo que es para tu desarrollo personal; todo lo contrario. Y si bien es cierto que estoy de acuerdo con la mayoría de las afirmaciones y reflexiones del autor, también creo que los entornos y los caminos que tomamos nos ayudan a ser más o menos libres.

Me explico. Es complicado que puedas escucharte profundamente cuando estás rodeado de ruido y ocupaciones. Si en tu día a día no hay espacio para el silencio, la naturaleza y la introspección es muy difícil el contacto con tu esencia. Cuántas veces nos habremos preguntado…

 

  • ¿Qué hago yo aquí?
  • ¿Es este trabajo mi verdadera pasión/vocación?
  • ¿En qué quiero invertir mis días?
  • ¿Por qué le tengo miedo a la soledad?
  • etc.

Estas son algunas de las que yo me hice en algún momento de mi vida. He ido aclarándolas en los últimos años pero, cómo no, ahora aparecen preguntas nuevas. Decisiones, retos, compromisos, cambios y más cambios… vamos, lo normal. Para seguir creciendo sé que debo regalarme días de soledad, meditar, pasear mucho y rodearme de personas que nutren. Los viajes (planteados de determinada manera) nos ofrecen esos momentos que tanto necesitamos. Horas caminando entre paisajes de cuento, jornadas eternas en autobús o tren, cervezas a solas mientras te deleitas con un hermoso atardecer… son esos ratos (tanto los buenos como los malos) los que, para mí, marcan la diferencia.

Recuerdo una ruta de 8 horas en Malasia en la que no paré de llorar desde que salí hasta que llegué a mi destino. O los 2 días que pasé en el lago Inle, en Myanmar, casi sin levantarme de la cama por un mensaje que me partió el corazón. Las cosas difíciles de la vida también están presentes en el viaje, aunque intentemos dejarlas aparcadas en casa. Nos llevamos la mochila emocional llena de recuerdos y dolores, pero si queremos el camino puede convertirse en el escenario perfecto para soltar. Para ir sanando y avanzar más ligeros.

Por supuesto que también podemos hacer esas cosas en nuestra casa, en la ciudad o pueblo donde vivimos, pero para la mayoría de nosotros no es sencillo parar el ritmo y priorizar el silencio. Aunque sepamos que es la clave para el bien vivir.

 

Katmandú, Nepal

Nepal, Katmandú

Langtang valley

langtang valley

 

El trekking del Valle de Langtang

Nepal, un pequeño país multiétnico abrazado por la majestuosa cordillera del Himalaya, posee una riqueza cultural y espiritual que lo convierte en uno de los países más interesantes del mundo. Al casi centenar de etnias, como los Tharu, los Chhettri, los Newar o los Tamang, se le sumó la conocida etnia de los sherpa.

El grupo étnico de los sherpa procede de Sichuan, en China. Se estima que en las montañas nepalíes viven, en la actualidad, más de 100.000. De carácter amable, siempre sonrientes, los sherpa mantienen a sus familias acompañando a los turistas en sus hazañas, a veces coherentes y otras no tanto. Sobra decir que en muchos casos, especialmente en las ascensiones al pico Everest, estas personas se juegan la vida movidos por la necesidad económica y por polémicas decisiones de sus clientes occidentales.

A mucha menor escala, en un trekking de 7 días por el hermoso valle de Langtang, nuestro sherpa porteaba dos mochilas que no sumaban los 20 kilos (peso máximo recomendado). Por desgracia este límite no se respeta siempre, ¿y sabéis por qué? Efectivamente, porque sale más barato contratar menos sherpas aunque lleven más peso.

Samanta y yo nos habíamos decantado por el trekking de Langtang por varios motivos, especialmente porque queríamos visitar la casa de una familia en Thulo Syabru de la que nos habían hablado unos amigos (ellos habían ayudado a financiar y construir el nuevo hogar de Kancha, Dolma y sus hijos). En el año 2015 un terremoto devastador enterró el pueblo de Langtang y sacudió a todo el país; hoy en día Nepal sigue recuperándose poco a poco de la tragedia.

Dejamos atrás las ruidosas calles de Katmandú y nos entregamos a la paz de las montañas nepalíes. Adaptamos las jornadas del trekking para desviarnos a Thulo Syabru, dejando el plan de ruta así:

 

Día 0 – De Katmandú a Syabrubesi

Día 1 – De Syabrubesi a Lama Hotel

Día 2 – De Lama Hotel a Langtang

Día 3 – De Langtang a Kyanjin Gompa

Día 4 – De Kyanjin Gompa a Lama Hotel

Día 5 – De Lama Hotel a Thulo Syabru

Día 6 – De Thulo Syabru a Syabrubesi

Día 7 – De Syabrubesi a Katmandú

 

trekking valle Langtang

 

Lo que vimos, sentimos y pensamos durante cada una de las jornadas del trekking mejor os lo cuento en persona. Estos son los vídeos que grabamos al final de las etapas:

 

picadura de abeja
Etapa 5 – Picadura de abeja asiática.

 

De todas las cosas que nos regaló Nepal, hay una que tengo presente cada día desde entonces: la maravillosa belleza de lo simple.

 

 

 

Nepal y las montañas que hablan
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2 pensamientos en “Nepal y las montañas que hablan

  • 24 mayo, 2018 a las 00:55
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    Cómo me gusta leerte. Me ha encantado recordar el viaje a través de tus palabras y volver a ver los vídeos. Fue un viaje especial. Como charlábamos esta tarde, parece que ha pasado un montón de tiempo desde que estuvimos en Nepal y no hace tanto… Debe ser la vuelta al ritmo frenético de nuestras rutinas lo que me aleja de Nepal, sin embargo es un viaje que sé que nunca olvidaré porque ya forma parte de mí. Me alegro de haberlo compartido contigo Pau. Un beso.

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    • 28 mayo, 2018 a las 12:10
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      ¡Qué bonita eres! Yo también me alegro de haberlo compartido contigo… este y todos los viajazos de los últimos años. Y lo que nos queda… ❤

      Responder

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