Comunidad indígena mbyá guaraní

En aquella época me encontraba disfrutando de una beca en la hermosa ciudad de Posadas, provincia de Misiones (en el norte de Argentina). Mi labor consistía en escribir sobre los distintos proyectos de cooperación al desarrollo que estaban en marcha en la zona, bajo el paraguas del programa Araucaria XXI.

Llegamos al poblado mbyá tras varias horas de camioneta. Dos guardabosques nos acompañarían durante la tarde, era la única manera de acceder a una de las comunidades que todavía mantenía un contacto muy limitado con «el hombre blanco». La comitiva estaba formada por 5 personas: el técnico de la AECID (mi jefe), una compañera española que estaba haciendo prácticas en la embajada de España en Buenos Aires, los dos guardas y yo.

Los mbyá guaraníes son una rama de la comunidad guaraní que se asienta, fundamentalmente, en Paraguay, Brasil y la provincia de Misiones en Argentina. Su hábitat es la selva, por eso la deforestación los está poniendo entre la espada y la pared.

 

 

Las sombras de la cooperación al desarrollo

Mi desencanto con el mundo de la cooperación internacional había empañado algunas de las visitas a proyectos de la provincia, al comprender que los recursos no se estaban utilizando de la mejor manera posible. Los llamados países del «Primer Mundo» parecían, en mi opinión, más preocupados por la foto final que por la esencia de la colaboración.

  • Ayuda Humanitaria de alimentos incompatibles con el metabolismo de los pueblos indígenas.
  • Construcción de un colegio con varias aulas y un comedor en una aldea donde hay 4 niños y niñas y un profesor. De nevera y esas cosas ni hablamos.
  • Un «centro médico» desproporcionado para un pueblo a donde el médico acude una vez al mes.

Estas eran algunas de las incoherencias que me había encontrado o que me habían contado de primera mano.

En la otra cara de la moneda, las intensas reuniones de la agencia con las contrapartes locales (a las que había tenido la suerte de asistir durante mi estancia en el norte de Argentina) no dejaban lugar a dudas de lo complicado que era llegar a acuerdos y afrontar las necesidades de la población con éxito.

No veo otra solución que no sea preguntar a las personas qué necesitan realmente, antes de crear un proyecto a miles de kilómetros basado en meras suposiciones.

 

comunidad indígena mbyá

comunidad guaraní en Misiones

El encuentro con José y su comunidad

El cacique (jefe) de la aldea se hacía llamar José, aunque no era su nombre original. Reunió a sus vecinos y vecinas en la parte de afuera de su casa y nos sentamos en círculo. Nos habían advertido de que el tiempo no pasaba igual allí, y qué razón tenían.

José comenzó a hablar en lengua castellana sobre su preocupación por el futuro. Las industrias madereras seguían arrasando los árboles de la zona y nadie parecía poder pararles los pies. Sin su medio de vida, la naturaleza, la autosustentación estaba condenada a desaparecer.

¿Cómo iban a sobrevivir?

Por desgracia había antecedentes similares: aldeas mbyá que habían desaparecido forzando a sus habitantes a mudarse a ciudades cercanas, en una situación precaria que los empujaba a las garras del alcoholismo, las drogas o la mendicidad. El silencio que se produjo al acabar la exposición cayó sobre los presentes como una losa de 100 kilos.

Y no era el único silencio de la velada, de hecho la tarde estuvo llena de silencios. Cuando José comenzaba una frase no siempre la acababa en el momento. La mayoría de las veces la dejaba a medias para quedarse pensativo durante un minuto, observar ensimismado el recorrido de una de las gallinas o simplemente escupir un par de veces antes de continuar. Y nosotros no estamos acostumbrados a eso.

Al principio los foráneos lo vivimos con una mezcla de ansiedad y estupor, pero pronto se convirtió en una interesante reflexión sobre el tiempo y la impaciencia.

Desde ese día intento que mi vida circule con calma, sin demasiado ruido que me distraiga de lo importante. Por supuesto que no es una tarea fácil, pero vale la pena intentarlo.

El doble silencio de los Mbyá Guaraníes
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2 pensamientos en “El doble silencio de los Mbyá Guaraníes

  • 19 septiembre, 2017 a las 19:51
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    Muy interesante Pau y como en todo, hay que leer hasta el final para quedarte con esta bonita reflexión: «intentar que la vida circule con calma, sin demasiado ruido que nos distraiga de lo importante».
    Enhorabuena por la web, te seguiré en esta nueva experiencia que empiezas.
    Un abrazo enorme.

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  • 20 septiembre, 2017 a las 15:18
    Enlace permanente

    Pues sí, caminemos despacito y disfrutando de las vistas. Muchas gracias por los buenos deseos, aunque esté lejos yo también seguiré tus aventuras y maravillosos consejos:

    http://www.tecuentoalavuelta.com

    ¡Un abrazo!

    Responder

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